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Concurso

I Certamen Literario

1º Certamen Literario

Concurso Confesiones de Dulcinea


La localidad toledana de El Toboso, ha sido permanentemente motivo de inspiración de escritores y artistas, como patria de la musa de Don Quijote, la sin par Dulcinea. Con el fin de mantener vivo el mito que dio vida a la más grande obra literaria imaginada, y rendir homenaje a la figura de su creador, Miguel de Cervantes, la Casa de la Torre en El Toboso crea este concurso, dedicado a la idealizada figura de Dulcinea.

BASES

1.-Con el nombre de "Certamen Literario, Confesiones de Dulcinea" la Casa de la Torre crea un concurso, que tendrá como finalidad la labor de creación literaria, en torno a la figura de Dulcinea.

2.-El tono de los trabajos que se presenten será epistolar, pudiendo estar escrito en prosa o en verso.

3.-Los trabajos presentados han de ser originales e inéditos. El plazo de presentación queda abierto desde el 21 de marzo, y finaliza el 28 de mayo de 1999.

4.-Los trabajos deberán ser remitidos a la Casa de la Torre, calle Antonio Machado 16, código postal 45820, El Toboso (Toledo).

5.- Los trabajos se presentaran bajo el sistema de plicas, incluyendo en el sobre de la plica los siguientes datos: Nombre y apellidos, domicilio y teléfono.

6.-Los trabajos se presentarán por cuadruplicado.

7.-Se otorgara un solo premio que consistirá en:

  • - Una semana de estancia para dos personas en la Casa de la Torre con todos los gastos pagados.
  • - Una obra original creada en exclusiva para el certamen de la pintora Arsenia Tenorio.

8.- El jurado podrá conceder si lo cree oportuno un accésit

9.-El jurado estará compuesto por cuatro personas de conocido prestigio en el mundo del periodismo y la literatura, que emitirá su fallo con carácter inapelable el día 5 de Junio de 1999

10.- Los premios serán entregados el día 26 de junio en un acto literario organizado por la Casa de la Torre dentro del ciclo de las cenas- coloquio que la Casa organiza.

11.-La participación en el concurso implica la completa aceptación da la bases.

El Toboso 12 de marzo 1999


Fallo del Jurado


Reunido el jurado calificador del Iº Certamen Literario, "Confesiones de Dulcinea", en El Toboso y en el día de la fecha, examinados los trabajos presentados, falla:

Se otorga el premio a la creación literaria: "Un nuevo amanecer en La Mancha", presentado por Dª Beatriz E. Moreno Durán.

El Jurado está formado por:
- Don Alfredo Villaverde Gil, Periodista, escritor, y Presidente de ACMET.
- Don Antonio Herrera Casado, Cronista Provincial de Guadalajara. Académico correspondiente de la Historia. Medico y cirujano. Escritor, historiador y divulgador del arte y la historia en la provincia de Guadalajara.
Don José Romagosa Gironella, Traductor, articulista y conferenciante. Productor de la serie de dibujos animados de TVE "Don Quijote de La Mancha".
Don Joaquín Muñoz Coronel, Periodista, articulista y conferenciante.

Casa de la Torre
En El Toboso a 14 de Junio de 1999


Texto Ganador


Un nuevo amanecer en La Mancha.

Mi bien amado señor:

Los ojos de la pared gris me dicen que brilla fuera el sol de la mañana, y me sorprendo todavía recordando su rostro, peregrino viajero en mi memoria. Me sumerjo en el profundo infinito que me ofrece su mirada y me siento libre y a la vez prisionera. Suspiro y sin querer me interno en el abismo de lo no conocido. Adivino y presiento su hoy y descubro la chispa de asombro que ocultaba su hombre y que dejó escapar tan sólo para mí, en un fugaz intento, su eterno ángel y su siempre niño.

Sin más surge le interrogante, y nace la pregunta. En qué manos hallaré la ternura pasajera que cure mi pena, devolviéndome la fe que se ha marchado de mi alma que en su aflicción no reza.

La noche ya ha quedado atrás, pero yo ahora la evoco, pues en su murmullo azul abrió un ingrato instante en que mi voz calló y desvanecida la racional conciencia dejó de oír los ecos de inacabables voces que invadían el recinto. Percibí el efímero ensueño eternamente calmo, que sin ser el inconsciente sueño, no pudo resignarse a l simple vigilia.

De apoco me invadió el sosiego, con su inagotable caudal de fantasía y de sueños. Fue un momento en que mi alma intento la fuga de su prisión perpetua y voló con veloz desenfreno perdida en los suburbios del misterio. En ese instante mi mirada se volcó sobre su ser, distante y ausente de la terrenal escena, pero hecho espuma en mis mares de éxtasis.

Melancólica me evadí, contemplando los oscuros espectros habitantes en mi espíritu, que en mágicos rituales desempeñan su obra. Fantasmas de poesía, de dudas, de amargura, que en una misma danza libraron sus poderes y absorbieron por completo mi humilde pensamiento. Enmudecieron mis labios en sepulcral silencio, mientras mi mente perdía conexión con la tierra y mi alma se aventuraba a recorrer mil mundos en busaca de su estrella.

Mi vida se escapa de apoco por los poros y mis células minúsculas y eternas suspiran como granos de arena sobre una playa dorada del verano y ardían en su hoguera de temor y deseo.

Oh..., singular estado del espíritu que indefectiblemente sin preguntar emana. Ah..., de su cuerpo y el mío de su alma y la mía, en los mares de sangre que tempestad desatan, en las olas audaces de sensual desenfreno, que chocan con las rocas de murallas construidas en defensa de un sueño.

Cuantas veces la brisa de su lejano amparo atenuara mi pena, apagando los fuegos que sin tregua indolentes me acachan y condenan. Células y células terribles y pequeñas, que al soñar el calor de su abrazo o el sabor de un beso o el presuroso andar de su agitado aliento sobre la recta trama de mi afilado cuello, se avivan en las llamas ardientes del deseo. El ángel del espíritu y el demonio del cuerpo, en singular torneo de abstracción y materia.

Mi dulce señor, sólo mi dueño, tu amante me confieso y del derroche sin límite y extenso, voy en busca del espacio hallado, dimensión estrecha, sin más, de lo vivido, para saber tal vez si habrá medida, en todo aquello que he perdido.

Nutro entonces de valor mi cobardía de temer que su huella - fugitiva incansable -, para siempre se marche, dejando el espacio de su paso, que me pruebe tan solo que se ha ido.

De este despertar plagado de cansancio, atrapo el lugar que esta vacio, para intentar poblarlo mi señor, nuevamente contigo, en un tal vez mañana sin herida.

Mas allá del tiempo, siempre vuestra.

Dulcinea

Menena