Presentación de la idea

Mi admiración por D. Quijote y D. Miguel de Cervantes

Porque nací "en un lugar de La Mancha" supe desde muy chica que hubo una vez un paisano manchego, del que con frecuencia se hablaba, la mayoría de las veces con mucha socarronería, y del que se decía que era amante de la lectura, que andaba por los caminos sin obligaciones impuestas, que siempre salía mal pagado del bien que con generosidad dispensaba a cuantos encontraba en su camino, que estaba locamente enamorado de una tal Dulcinea que residió en El Toboso, y que cuando hablaba sus discursos se escuchaban con verdadero interés, ya que mucho se discutía en torno a las pláticas y sentencias que de él se habían escrito. Al ilustre manchego le llamaban don Quijote de la Mancha, y para mí llegó a convertirse en un paisano que había vivido muchos años atrás.

Vuelven a mi memoria con entrañable cariño las tertulias en el Pozo de la Aldea, lugar de encuentro entre familiares y amigos en las calurosas noches veraniegas a finales de los años 50 y principio de los 60, cuando en La Mota del Cuervo se reconstruyeron los actuales siete molinos, rememorando aquellos veinte desaforados gigantes que años atrás, tanta harina molieron y que el paso del tiempo fue desmoronando sin reparo alguno. Entre tanto, don Federico García Sanchiz venía por El Toboso a españolear, y allí acudían a escuchar sus apasionadas "charlas" los amantes de la literatura y la historia de los lugares cercanos a la Patria de Dulcinea.

El eco de sus "charlas" perduraba por mucho tiempo entre los asistentes, que las prolongaban en los corrillos de las noches estivales. Como espectadora invisible, ya que ni la edad ni mis conocimientos me autorizaban a intervenir, escuchaba con mucha atención todo cuanto allí se decía, y así me atreví a crear mi propia imagen de aquel hidalgo manchego, enjuto de rostro, al que imaginaba cabizbajo y con el corazón triste.

Cuando por fin tuve en las manos mi primer Quijote, comencé a leer el prólogo con mucho interés, pues según había escuchado decir en el, don Miguel de Cervantes nos describía a nuestro paisano tal cual era.

No quiero dejar de reflejar aquí, la inmensa pena que me causaron aquellas primera palabras entendidas por mí, casi en tono de súplica, con las que don Miguel comenzaba: Desocupado lector: sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse. Pero no he podido yo contravenir al orden de naturaleza, que en ella cada cosa engendra su semejante. Y, así, ¿qué podía engendrar el estéril y mal cultivado ingenio mío, sino la historia de un hijo seco, avellanado, antojadizo y lleno de pensamientos varios y nunca imaginados de otro alguno, bien como quien se engendró en una cárcel...? El ingenioso hidalgo manchego era tal como yo lo había imaginado y tenía el corazón triste.

Fueron pasando los años, y los avatares de la vida me llevaron por los caminos de La Mancha ejerciendo continuamente de quijota, aunque debo decir que el maravilloso libro lo leí, y lo coloque en la estantería en un lugar muy principal. Creo que solo lo tocaba para limpiar el polvo.

Un 11 de enero, en una cálida tarde invernal, me hallaba como turista un poco perdida por las calles de Roma en busca de la Necrópolis de San Lorenzo. Para orientarme me dirigí a un señor y le pregunté por el monumento en cuestión. Él, muy gentilmente, se ofreció a acompañarme... ¡qué sorpresa me esperaba! Pregúnteme el señor, que según me comentó era Coronel de Infantería:-¿Señorina, de donde es Vd., de Barcelona, Madrid o Sevilla?- Yo, muy orgullosa, contesté: -No señor, soy de La Mancha. -Ah señorina, me dijo él, tengo siete nietos y a cada uno de ellos el día de su Primera Comunión les he regalado un Quijote. Yo, tan manchega, tan cercana al Hidalgo Caballero, y nunca se me había ocurrido regalar un Quijote a nadie.

La penitencia que me impuse, bien cumplió el propósito de la enmienda. Dos meses después, concretamente el 9 de marzo de 1995, invertía todos mis ahorros y mucho más que no tenía, en comprar la Casa de la Torre en el mismísimo Toboso, para hacer de esta Casa, en la Patria de Dulcinea, el lugar de encuentro de todos los Quijotes del Mundo.

Y comencé a leer el Quijote, y a enriquecerme en la propia Casa de la Torre con las conferencias, tertulias y exposiciones que organizaba, y a fomentar la lectura y el conocimiento de la obra de Cervantes. Conté con la participación generosa y entusiasta de estudiosos y entendidos de su obra, que acudían prestos a comunicarnos sus conocimientos en aquellas entrañables tardes que con mucha asistencia de amigos fueron dando fama al Proyecto Cultural que junto al Turístico se iba desarrollando paso a paso, ya que, como bien me había aprendido la lección, eran muchos millones de lectores los que en el mundo habían leído y estudiado a Don Quijote de la Mancha y estaban gustosos de visitar su tierra.

Pronto aprendí que el Hidalgo manchego no tenía el corazón triste, no, no... sino que eran muy grandes su fe, su entusiasmo y sus virtudes, su lectura nos recrea, y nos hace meditar sobre las muchas paradojas de la vida humana. Ya nos avisaba de ello Sansón Carrasco en el capítulo 3 de la segunda parte:
- Si por buena fama y si por buen nombre va -dijo el bachiller- solo vuestra merced lleva la palma a todos los caballeros andantes; porque el moro en su lengua y el cristiano en la suya tuvieron cuidado de pintarnos muy al vivo la gallardía de vuestra merced, el ánimo grande en acometer los peligros, la paciencia en las adversidades y el sufrimiento así en las desgracias como en las heridas, la honestidad y continencia en los amores tan platónicos de vuestra merced ...

Luego acontecieron importantes eventos, entre ellos el VI Coloquio Internacional de Cervantistas, celebrado en El Toboso en 1998, y entonces tuve la suerte de conocer al gran elenco de eminentes cervantistas capitaneados por D. José María Casasayas Truyol, entrañable amigo al que tanto debo en el conocimiento de Cervantes. Con su apoyo y la generosa colaboración de los cervantistas, más otros amigos míos, y de D. Quijote, hasta 126 comentaristas y otros tantos ilustradores hicieron realidad mi deseo, que no era otro que crear una novedosa edición del Quijote, comentados e ilustrados cada uno de sus capítulos por las gentes de España. Así nació, en el año 1999, el "Quijote entre todos" de la mano experta del editor alcarreño Antonio Herrera Casado.

Y seguimos contando años y viviendo aventuras y desventuras... y nos reunimos en Seúl en noviembre del 2004 para celebrar el VIII Coloquio Internacional de Cervantistas con la colaboración de la Asociación de Hispanistas Coreanos. Aquel Coloquio, que con tanta ilusión preparaba Don José María, y al que no pudo asistir porque dos meses antes nos dejó, con toda seguridad para reunirse con D. Miguel, al que tanto admiraba. Que hermosos días aquellos vividos, entre el aprendizaje en las ponencias, las tertulias, las visitas turísticas y emocionantes recuerdos compartidos entre todos por el añorado presidente... cuántos buenos ratos hallándome entre los cervantistas llegados de tantos lugares del mundo. En los pocos momentos de reposo venía a mi memoria aquella conversación que entre D. Quijote y el Bachiller mantenían en el capítulo 3 de la segunda parte: -Es tan verdad, señor -dijo Sansón-, que tengo para mí que el día de hoy están impresos más de doce mil libros de la tal historia: si no, dígalo Portugal, Barcelona y Valencia, donde se han impreso, y aún hay fama que se está imprimiendo en Amberes; y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzga.

Inmersa en estas quimeras me dirigí a mi buen amigo Santiago López Navia y le comente: -¿Qué te parece si In memoriam de D. José María y como homenaje a Cervantes, copiamos a mano el Quijote en cuantas más lenguas nos sea posible? Hubo un instante de silencio, y después dijo: -El tiempo no sé de donde saldrá, pero cuenta con mi capítulo. Y a continuación se embarcaron en la aventura un buen grupo de amigos cervantistas, el resto... más amigos de D. Quijote entre ellos D. José Saramago. Dicho y hecho. El 5 de mayo de 2005 y en la Casa de la Torre, llegados de muchos lugares del mundo, nos reuníamos para celebrar el nacimiento de otra singular edición "El Ingenioso Hidalgo D. Quijote de La Mancha manuscrita y bellamente ilustrada por sus generosos amigos y traducido a 33 lenguas que había sido copiado de 116 ediciones diferentes", artesanalmente encuadernada en Mataró por Esperanza Benet y su hijo Abel Roges.

Quijote ManuscritoY empezó un nuevo reto, hacer una nueva edición, esta vez homenaje a los centenarios 2015, segunda parte del Quijote, 2016 Centenario Cervantino. Una tarea ardua, y costosa. Una nueva edición, que deseábamos imprimir para conmemorar estas efemérides tan señaladas y tenerla como recuerdo en el mejor lugar de nuestros hogares, así nos embarcamos en la aventura de la impresión del manuscrito, para ello muchos de los anteriores colaboradores y nuevos amigos que se interesaron en el proyecto nos pusimos manos a la obra con la intención de reunir una mayor muestra de las lenguas a las que ha sido traducido el Quijote.

Todo un logro, conseguir finalmente una nueva edición de D. Quijote; homenaje a la memoria del inmortal Miguel de Cervantes, manuscrita y dibujada, cada uno de sus capítulos, sonetos, prólogos, dedicatorias, privilegio y aprobaciones, tasa y fe de erratas, por un cervantista o entusiasta lector , y nada menos que en 67 lenguas diferentes... nueve de ellas traducidas por primera vez en la historia del Quijote expresamente para esta edición, un logro que se ha conseguido gracias a la admiración que los amigos del intrépido alcalaíno sienten por su obra. Solo me queda, para terminar, agradecer a tantas y tantas personas que han creído en estos proyectos, que los han apoyado, y han colaborado en ellos. Porque, si algún merecimiento tuviere, se debe a su generosidad, más que a mí, que solo fui su promotora.

"Empezóse a imprimir esta pequeña edición de 300 ejemplares, el 5 de noviembre 2015, en los talleres Campillo Nevado S.A. Madrid. Cuatro siglos después de la fecha de su aprobación definitiva por el doctor Gutierre de Cecina. Vicario General de Madrid en el cinco de noviembre 1615".

Vale.

Isabel Fernández Morales

En El Toboso a 5 de noviembre 2015

Editores:
Antonio Herrera Casado. - Aache Ediciones de Guadalajara, S.L.
Isabel Fernández Morales.- La Casa de la Torre de El Toboso.

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