Presentación de José Manuel Lucía Megías

Un Quijote políglota: una aventura apasionante

José Manuel Lucía MegíasEn 1612 se publicó la primera traducción del Quijote, al menos, en este año se imprimió la primera de las lecturas de la obra cervantina a otra lengua: la que César Oudin realizara en francés. Desde entonces hasta nuestra época, hasta ayer mismo como quien dice, el Quijote ha sido traducido parcial o totalmente a 146 variedades lingüísticas, a las que habría que sumar también las versiones en braille, lenguaje de signos, en criptogramas, en MP3 o en la tecnología digital T9 (versión para leer en los teléfonos móviles).

Impresionan los números y la cantidad. Pero detrás de estas cifras no solo hay cuatro siglos de éxito editorial, de ediciones a lo largo y ancho de todo el mundo, de propuestas comerciales o de traductores que han dedicado buena parte de su vida a volcar en su lengua sus conocimientos, su lectura de la obra cervantina. Este número abrumador ha sido posible porque desde el siglo XIX ha habido quijotes que se han empeñado en que en el mayor número de lenguas se escucharan, pudieran leerse algunas de las aventuras quijotescas, algunos fragmentos de la obra cervantina. Un ejemplo de su universalidad. Una demostración de la capacidad de diálogo, de encuentro que está en las páginas del propio Quijote, en el ejemplo de vida del mismo Cervantes.

Esta aventura políglota comienza con un proyecto a finales del siglo XIX que, aunque no va a ver la luz en su momento, sí que hará posible una primera oleada de traducciones del Quijote a lenguas que hasta el momento no se habían acercado a sus páginas. ¿El protagonista? El coronel Francisco López Fabra, a quien se debe el primer facsímil del Quijote, que comenzó a imprimirse en 1871 y que se terminó ocho años después. Los dos tomos impresionantes que hacían más accesible los escasos conservados de las ediciones príncipes de las dos partes del Quijote, se acompañaban de unos volúmenes que dieran cuenta de su riqueza y de su recepción:

Las 1633 notas puestas por el Exmo. e Ilmo. Sr. D. Juan Eugenio Hartzenbusch a la primera edición de "El ingenioso hidalgo", que termina de imprimirse en 1874 y la Iconografía de Don Quijote: reproducción heliográfica y foto-tipográfica de 101 láminas elegidas entre las 60 ediciones, diversamente ilustradas que se han publicado durante 257 años, que se concluye en 1879. Y el proyecto se completaba con un tercer volumen: la traducción a 100 lenguas del capítulo XLII del Quijote, que trata de "Los consejos que dio D. Quijote a Sancho Panza antes de que fuese a gobernar la ínsula". Muchos fueron las traducciones realizadas, pero los papeles quedaron sin imprimir hasta que Juan Sedó Peris-Mencheta los recuperará en 1942 dentro de su colección de "Publicaciones cervantinas", y sacará dos volúmenes con la traducción de este capítulo a las siguientes lenguas: castellano, alemán, alsaciano, catalán, danés, francés, griego, holandés, inglés, islándico, italiano, latín, noruego, portugués, provenzal, sueco, tagalo, valenciano, vasco-castellano, vasco-francés, visayo, annamita, árabe de Argel, árabe de Zanzíbar, chino, indostánico, malayo y tártaro.

Pero ya antes algunas de estas traducciones se habían dado a conocer en un folleto que la Estampa La Catalana de Jaume Puigventós publica en Barcelona en 1890, donde se ofrece el texto traducido en columnas paralelas en castellano, portugués, italiano, catalán, provenzal y francés.

Pero habrá que esperar al año 2005, al año de las celebraciones de los 400 años de la publicación de la primera parte del Quijote para encontrarnos con un salto cuantitativo (y cualitativo) entre los Quijotes políglotas, con dos proyectos, dos quijotadas de muy diferente naturaleza, pero que han aumentado en gran medida el número de variedades lingüísticas a las que se ha traducido fragmentariamente el Quijote: me refiero al volumen coordinado por Carlos Alvar y Jenaro Talens desde Ginebra, con el apoyo del Centro de Estudios Cervantinos: Aquel a quien la fama quiere dalle el nombre que se tiene merescido, donde una frase del Quijote es traducido a 105 variedades lingüísticas, tanto actuales como antiguas, clásicas o medievales. Un curioso libro que se completa con un homenaje visual en que varios artistas también leen, también traducen en imágenes el fragmento cervantino.

El otro proyecto tiene a la Casa de la Torre en el Toboso su razón de ser y a Isabel Fernández, desde su atalaya quijotesca a su promotora. Una verdadera quijotada para una nueva Dulcinea. Un Quijote manuscrito y políglota que este año se amplía a la segunda parte y que ofrece, como así sucedió hace diez años, un verdadero pasatiempo de contentos y de alegría. Una empresa curiosa. Una empresa que ha permitido que se traduzcan algunos capítulos de la obra a lenguas que hasta ahora no se habían acercado al texto cervantino. Hasta 67 variedades lingüísticas se dan cita en esta obra, algunas de ellas con nuevas traducciones realizadas expresamente para la ocasión. Una obra que recoge, que difunde y que amplía también la nómina de lenguas a las que se ha traducido el Quijote, pues gracias a ella también podremos contar Koyrá Chiini (Mali), el malgache (Magadascar) o el xitswa (Mozambique).

Una obra singular este manuscrito políglota que es homenaje a Cervantes y al Quijote de tantos amigos, de tantos admiradores de su vida y de su obra. Pero una obra que es también ejemplo de todo lo bueno que la ilusión, el tesón y el corazón pueden dar cuando se empeñan en no dejarse vencer por los molinos de viento. Bien puede decirse que Isabel es una nueva Quijota que ha vencido, una vez más, con esta obra los vientos en contra de los "no es posible". No solo es posible sino que es también necesario... y un placer para la vista y para el resto de los sentidos.

Vale.

 

Vicedecano de Biblioteca, Cultura y Relaciones Institucionales Facultad de Filología.

Catedrático de Filología Románica Universidad Complutense de Madrid

Presidente de honor de la Asociación de Cervantistas

Vicepresidente de la Asociación Hispánica de Literatura Medieval

Titular de la Cátedra Cervantes de la Universidad Nacional de Centro (Argentina)

Miembro del Patronato de la "Fundación Amigos de la BNE"

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